No hablamos de milagros, simplemente de una serie de vegetales y hortalizas (hay 16 confirmados, de momento) cuyo aporte calórico es tan escaso que el cuerpo quema más calorías al consumirlo de las que contiene el alimento en sí.
Por ejemplo, si comemos 100 gramos de apio (14 calorías) a nuestro cuerpo le costará 30 quemarlas. Ahí obtendremos un deficit de 16 calorías, o quemaremos más de lo que habíamos ingerido. Por lo tanto, aceleraremos el metabolismo y sólo nos quedaremos con los beneficios de los nutrientes.

Estos son… Achicoria, ajo, apio, calabaza, cebolla, coliflor, espárrago, espinaca, hinojo, lechuga, pepino, remolacha, zanahoria, calabacín, frijoles y lentejas.

Es importante saber que no se debe limitar la dieta a estos alimentos, sino que lo suyo es combinarlos con proteínas y grasas saludables (en proporciones pequeñas, únicamente para obtener sus vitaminas) y hacer un plato completo.

Sí que podemos usarlas en gran proporción para saciar y al mismo tiempo obtener un balance calórico negativo, pero nunca como alimento único. Con ello sólo conseguiríamos malnutrirnos y no seguir un plan de pérdida de grasa saludable.

¿PARA QUÉ NOS SIRVEN ENTONCES?

Como complemento o base de los platos. Si estamos en un proceso de perder grasa y queremos conseguir el objetivo, quizás pueden reemplazar a otros alimentos que usamos en mayor proporción y son más calóricos.
Por ejemplo, una pizza con base de calabacín en vez de pan, o una ensalada con una buena base de espinacas con algo de pasta, en vez de una ensalada de pasta con cuatro espinacas.