Después de una buena rutina de entrenamiento, probablemente una de las cosas más comunes que hagas con tus prendas sea lanzarlas al cesto de la ropa sucia, lo cual no es muy recomendable. Te contamos por qué, y además, te damos algunos consejos básicos que te ayudarán a cuidar tu ropa deportiva y que luzca casi como el primer día:

Después de su uso, a lavarla

No, no aplica esa frase que dice: “Si no es estrictamente necesario, no lo laves”. Siempre lávala, así la hayas llevado puesta una hora o hayas sudado poco. Lava tus prendas luego de usarlas, cuanto antes mejor, para que los olores no se impregnen.

💡 Tip: Puedes dejarlas remojando con jabón neutro o hacer un prelavado a mano, y cuando juntes varias prendas deportivas podrás lavarlas todas juntas en la lavadora.

No la almacenes ni las mezcles con otras prendas

Después de usar tu ropa de ejercicio, nunca la almacenes en el cesto de la ropa sucia y evita dejarla en zonas cerradas como mochilas, lockers de gimnasio, etc., pues acumulará bacterias, humedad y mal olor que con el tiempo será muy difícil de quitar.

💡 Tip: Si no puedes lavar tus prendas de inmediato, cuélgalas en un lugar ventilado. Cuando estén secas, no tardes mucho en lavarlas, sepáralas y no las mezcles con otras prendas que no sean para uso deportivo.

Lee las etiquetas

Checa siempre las etiquetas de tus prendas y evita sorpresas. Ve qué puedes o no hacer con ellas, si necesitan ciclos de lavado delicados o normales, el tipo de detergente, secado a la sombra, temperatura del agua…

💡 Tip: Nuestra sugerencia es que uses champú para ropa o jabón líquido, o bien, detergente en polvo sin blanqueador; secado a la sombra y ciclos de lavado normales. No utilices la secadora ni suavizante de telas.

¿Y los tenis?

Dependiendo del calzado, puedes lavarlo con un poco de agua y jabón líquido. Procura hacerlo mínimo cada dos semanas.

💡 Tip: Para evitar malos olores, después de usar tus tenis coloca un poco de bicarbonato dentro del zapato, absorberá la humedad y el mal olor.

Y si vas al gimnasio…

No olvides prestar cuidado a la mochila para el gimnasio y lávala por lo menos una vez al mes.

Lleva contigo dos toallas, una para secarte el sudor, y la otra para colocarla en los aparatos al sentarte o recargarte. Sigue los mismos consejos de cuidado anteriores y procura no mezclarlas con el resto de tus toallas.

💡 TipPara evitar humedad en tu mochila, coloca en cada compartimiento una bolsita desecante (gel de sílice). Y para mantener un olor fresco, pon dentro un par de toallitas para secadora.

Sigue estas sencillas recomendaciones y notarás la diferencia en el tiempo de vida y olor de tu ropa de ejercicio.