Son muchos los factores, tanto hormonales con físicos, los que influyen para tener un  metabolismo activo y funcional. Durante la fase metabólica, el organismo desprende una cantidad variable de energía, misma que recibe de los alimentos. Dicha energía se mide en calorías.

Así que, para quemar grasa es importante tomar en cuenta la cantidad de calorías que el cuerpo necesita y la cantidad de energía que consume. Por ejemplo, cuando se realiza deporte, el metabolismo entra en fase catabólica, un proceso de degradación que se encarga de sintetizar las enzimas, así, el cuerpo recibe la energía que necesita para llevar a cabo dicha actividad. Si mantienes una vida sedentaria y consumes más calorías de las que tu cuerpo quema, las mismas no se metabolizan al 100, por ende, el cuerpo las transforma en grasa a manera de reserva.

Para evitar que tu metabolismo se vuelva lento y un acumulador de grasa, te dejamos estos tips para activarlo.

Déficit calórico

En promedio, una persona quema 40 calorías al día por kilogramo de peso, ejemplo: una persona de 70 kilos debe ingerir al día 2,800 calorías. Pero ¿qué pasa cuándo el cuerpo tiene un exceso de energía (grasa) acumulada? En este caso es necesario darle al cuerpo menos calorías de las que necesita, este déficit calórico obligara al metabolismo a utilizar sus reservas.

Ojo: Debes tener mucho cuidado en este proceso, ya que puedes sufrir el llamado rebote. No es tan fácil que el metabolismo recurra a las reservas para compensar la falta de calorías, lo primero que va hacer es solicitar más alimento, tendrás más hambre y sobre todo antojo de alimentos altos en grasa, carbohidratos simples y azúcares.

Mantente hidratado 

El cuerpo necesita agua para quemar calorías y cuando está deshidratado, el metabolismo se hace más lento. Bebe agua media hora antes de comer, así pondrás en alerta al metabolismo y para cuando ingieras los alimentos estará listo para hacer su trabajo.

La la cantidad de gua que debes beber al día depende de algunos factores como peso, actividad física, clima etc.

Haz ejercicio por la mañana

Hacer ejercicio en la mañana es más efectivo que hacerlo por la noche, ya que el metabolismo continuará quemando calorías durante el día, sin embargo, cuando se realiza la actividad física en la noche el efecto es más corto debido a que mientras duermes, el metabolismo entra también en un estado de reposo.

Ingiere proteínas ricas en omega 3

El cuerpo tarda más tiempo en digerir los alimentos ricos en proteína, por lo tanto, la sensación de saciedad dura más tiempo. Esto se traduce en un aceleración considerable de tu metabolismo y en una reducción de hambre.

Comer pescados ricos en ácidos grasos omega 3 como el atún o salmón acelera el metabolismo y ayuda a reducir la resistencia a la leptina, una hormona que facilita la pérdida de peso.

Duerme bien

La falta de sueño se traduce en un bajo rendimiento por falta de energía, para compensar dicha perdida de energía, el cuerpo requiere calorías de rápida absorción como el azúcar, misma que cumple su propósito energético pero con efectos contraproducentes, como el aumento de peso.

Según estudios realizados, la mayoría de los adultos necesitan entre siete y ocho horas de sueño cada noche.

Desayuno nutritivo

Un desayuno nutritivo hará que tu metabolismo comience a trabajar inmediatamente y de forma correcta.

Saltarte el desayuno sólo aumentará tu apetito a la hora de comer. Por otro lado, el termostato metabólico deja de funcionar con el propósito de conservar la energía restante; recuerda que el cuerpo aprende de tus hábitos y toma medidas para compensar la falta de calorías.

Cinco comidas al día

El metabolismo se activa con el ejercicio y con el alimento, si ingieres varias comidas pequeñas al día, lo mantienes activo.

Por lo general los nutriólogos sugieren cinco comidas al día, en pequeñas porciones, con un intervalo de tres o cuatro horas para ayudar a regular la sangre y estimular al metabolismo, así conseguirás que trabaje a tu favor y sea más eficiente.

 

Fuentes:  mejorconsalud.com /nowloss.com